El fin de este sitio es crear un espacio de comunicación entre quiénes se interesan por el quehacer educativo en cualquier ámbito geográfico. Mi interés primordial es coadyuvar en la tarea educativa, investigando e informando detalles sobre costumbres y herencias de pueblos un tanto escondidas en nuestra amplia geografía, enriquecer nuestros conocimientos. Comprender y conocer la cultura y costumbres de los pueblos nos permite conocernos a nosotros mismos.
Por: Carola Pozo Cortez
Nunca había visto un erizo tan pequeño. ¿Tu habías visto alguno como en las imágenes?
Observa detenidamente y estoy segura que pensaras y sentirás lo mismo que yo, sin detenerte a pensar que en algún momento sería imposible tocarlo siquiera debido al pelaje defensivo que tiene.
Ternura es lo que siento al ver a este pequeño animal que no es más grande que un dedo.
Este artículo está acompañado de una historia / fábula. ¿Lo leemos?
LA FÁBULA DE LOS ERIZOS
Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío. Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos, ya que de esa manera se abrigarían y protegerían entre sí.
Pero había un pequeño problema, las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, quiénes maravillosamente ofrecían más calor, por tal motivo y a su pesar, se vieron forzados a alejarse unos de otros y al no recibir tibieza o calor alguno empezaron a morir congelados.
Sin embargo, el más anciano de todos pensó "si morimos todos también muere toda nuestra especie y eso no podemos permitirlo, los que aún quedamos vivos debemos pensar alguna solución para que esto no ocurra.
Uno de ellos, el más listo e inquieto, preocupado por lo que le estaba ocurriendo a toda su especie pensó que sólo unidos podían salvarse.
Dependía de ellos y la situación exigía una urgente una elección, o aceptaban el roce de las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra.
Con gran sabiduría, decidieron volver a estar juntos y de esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con otro ser cercano de su especie , podía ocasionar.
Lo más importante era el calor que irradiaba el cuerpo del otro, y eso significaba la salvación y el mantenimiento de la especie en la faz de la tierra. Así pudieron sobrevivir.
Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en la cual cada
individuo acepta la diversidad y aprende a vivir con los defectos de los demás, pero admirando y también aceptando sus cualidades.
Unirse ante la adversidad enseña a generar más fuerza y encontrar el camino que lleva a la solución de dificultades.