El fin de este sitio es crear un espacio de comunicación entre quiénes se interesan por el quehacer educativo en cualquier ámbito geográfico. Mi interés primordial es coadyuvar en la tarea educativa, investigando e informando detalles sobre costumbres y herencias de pueblos un tanto escondidas en nuestra amplia geografía, enriquecer nuestros conocimientos. Comprender y conocer la cultura y costumbres de los pueblos nos permite conocernos a nosotros mismos.
PARA UNA BUENA CALIDAD DE VIDA
Por: Carola Pozo Cortez
Dentro de un núcleo familiar existen tres alianzas que se deben formalizar a través de la conversación:
1) 1) La alianza de los padres entre si
Esta alianza no se consolida solo con el intercambio de “alianzas”. Tengamos en cuenta que son dos personas pertenecientes a diferentes micro culturas familiares, que por sí mismas vienen arrastrando muchas veces guerras inconclusas en ellas.
¿Qué deben hacer?
Muchas veces en afán de imponer las propias creencias – que siempre son “las correctas” – se sacrifican innumerables oportunidades de bienestar.
Esta primera alianza, por lo tanto, consiste en construir un sistema de creencias común que sea el soporte de un código de procedimientos común, en base a la decisión de compartir el mismo barco y hacer el esfuerzo suficiente para que no se hunda.
Se necesitará una gran dosis de empatía y comprensión porque es latente y manifiesta “la guerra de los sexos”, es decir, durante siglos la vida de las parejas ha sido alimentada por roles rígidamente asignados a cada uno, con carga de valoraciones, aspiraciones, prioridades y necesidades específicas, la misma que esta sobredeterminada por el brusco y muy reciente cambio que confunde a todos: mujeres empresarias y varones nodriza, roles inimaginables para nuestros abuelos.
2) La alianza de los padres con los hijos
Muchas personas se niegan a confesar los sentimientos negativos generados por la aparición de los hijos:
Y otras tantas veces a cambio de todo esto, se obtienen:
¡Valor padres! porque requiere un arduo trabajo emocional superar esos sentimientos y hacer predominar todo lo positivo que los hijos despiertan:
Ahora bien, todo esto resultará casi imposible si, a la vez, los padres están todavía concentrados en su propia guerra.
En esta segunda alianza debería finalizar en el sentimiento parental de que pueden querer a los hijos sin dejarse abusar y pueden sancionarlos sin vivir enojados.
Ahora: ¿quién y cómo llevar el timón?. ¿Hacia dónde?
3) La alianza de la familia con el mundo exterior (especialmente, la escuela)
Si se logran las dos primeras alianzas, seguramente sera posible afrontar exitosamente la tercera alianza.
Es en esta etapa cuando la familia “se pone a prueba” fuera de los muros protectores del hogar:
- ¿Deben confrontar?
- ¿Deben negociar?
- ¿Deben aceptarlo todo?
- ¿Deben rebelarse?
- ¿Deben complacer siempre a los adultos?
- ¿Deben competir siempre con los otros chicos?
- ¿Es este el mismo barco que el familiar?
Estas y otras preguntas van surgiendo y paulatinamente se iran respondiendo durante el tejido de esta red de conversaciones compleja y heterogénea y con una menor posibilidad de control.
Sintetizando, señores padres, nuestra recomendación se basa en:
Ae Generar una alianza, (es lo mejor)
Lo Lograr el clima conversacional (es necesario)