El fin de este sitio es crear un espacio de comunicación entre quiénes se interesan por el quehacer educativo en cualquier ámbito geográfico. Mi interés primordial es coadyuvar en la tarea educativa, investigando e informando detalles sobre costumbres y herencias de pueblos un tanto escondidas en nuestra amplia geografía, enriquecer nuestros conocimientos. Comprender y conocer la cultura y costumbres de los pueblos nos permite conocernos a nosotros mismos.
Desde comienzos del siglo XIX diversas expediciones y actividades foqueras que tuvieron a Buenos Aires como puerto de partida, pueden considerarse los inicios del interés argentino por la Antártida.
A principios del siglo XX la Argentina se hace presente en forma permanente, con el observatorio meteorológico y magnético de la isla Aurie, perteneciente al grupo de las Orcadas del Sur. Este acontecimiento da inicio desde el 22 de febrero de 1904 a una larga labor en la región. Además esta base, hasta el día de hoy activa, es reconocida como el primer establecimiento con carácter permanente, único al Sur de los 60 º de latitud Sur durante cuarenta años.
La Argentina posee presencia efectiva y realiza actividades científicas con carácter permanente en las estaciones establecidas, como así también en las expediciones que envía regularmente a la región.
PROEZAS HISTORICAS
¿COMO SE LLEGA?
Llegar a la Antártida resulta todo una aventura. Las dotaciones de personal científico y logístico, civil y militar, que conviven en el continente blanco durante las Campañas Antárticas, pueden tardar desde horas a semanas en llegar a su destino, dependiendo del medio de transporte y de las condiciones meteorológicas.
Si bien la Campaña Antártica de Verano se inicia con la zarpada del rompehielos Almirante Irízar con destino a la Antártida, la mayoría del personal viaja por vía aérea hasta la Base Marambio. Para esto deben volar primero desde Buenos Aires hasta Río Gallegos en aviones de la Fuerza Aérea. Allí esperan el parte meteorológico fa vorable para abordar un Hércules C-130, el único avión que puede maniobrar en la Antártida, ya que sus cuatro motores turbohélice le permiten despegar con un peso de 70 toneladas en la corta pista de tierra de Marambio.
Rompehielos Almirante Irízar
Debido a las condiciones meteorológicas, muchas veces el cruce del Drake resulta tan complicado, es placentero cuando se avistan desde el aire los primeros témpanos y luego de sacudones y el carreteo, los motores del avión se detienen, la compuerta de carga trasera se abre, y una ola de aire helado que levanta remolinos de nieve anuncia el ansiado paisaje antártico, donde ya está esperando el rompehielos para subir al personal a bordo.
Disfruta del paisaje Antártico, visitando este vínculo:
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