El fin de este sitio es crear un espacio de comunicación entre quiénes se interesan por el quehacer educativo en cualquier ámbito geográfico. Mi interés primordial es coadyuvar en la tarea educativa, investigando e informando detalles sobre costumbres y herencias de pueblos un tanto escondidas en nuestra amplia geografía, enriquecer nuestros conocimientos. Comprender y conocer la cultura y costumbres de los pueblos nos permite conocernos a nosotros mismos.
Por: Carola Pozo Cortez
Cosechar agua de lluvia no es nada nuevo, es la forma más antigua que conoce el hombre de acumular agua en zonas alejadas de ríos, arroyos o espejos de agua. En la época en que todo vuelve, parece que ahora está volviendo esto de recolectar el agua de lluvia en ambientes urbanos para evitar el uso de tanta agua corriente.
Generalmente cuando cae una lluvia fuerte, el agua cae en los techos de nuestras casas, chorrea por nuestras paredes, se cuela por las canaletas, y por las cañerías termina yendo al drenaje. En las ciudades esto puede ser un problema importante, ya que los drenajes no alcanzan para lidiar con tanta agua.
Acumular y almacenar agua de lluvia no es algo complicado. Cualquiera que tenga un patio y algunas plantas, seguramente juntará agua en algún balde o regadera. Pero eso es muy poco comparado con lo que se puede llegar a lograr si uno modifica algunas partes de su casa. Hay oficinas, como la de Greenpeace en Buenos Aires que aprovechan el agua de lluvia que cae en su techo, para alimentar sanitarios e inodoros. Algo así se puede lograr en las casas y edificios.
Hay muchos sistemas, desde algunos muy simples como el de la regadera que ya les contamos aquí, hasta sistemas industriales. En ciudades con al menos unos 200 milímetros de precipitaciones al año ya es viable. Toda esa agua, si la interceptásemos antes, podría primero ser utilizada para otras cosas, y luego seguir su curso hacia el río.
Hay un sistema para calcular cuanta agua se podría aprovechar de la lluvia. Es una fórmula simple: Precipitación Anual por los metros cuadrados del área de captura, como ser un techo, es la cantidad de litros al año que se pueden obtener. Por ejemplo, un techo de 200 metros cuadrados en una zona con 1000 mm de precipitación anual, podría aportar 200 mil litros de agua al año.
Con sistemas no tan complicados, una terminal de ómnibus o trenes, edificios universitarios, escuelas, o edificios gubernamentales de cualquier ciudad podrían utilizar agua de lluvia para sus baños y dependencias del mismo modo que el ejemplo que les contábamos de la oficina de Greenpeace.
No hacen falta grandes reservorios ni superficies extensas de recolección. Basta conectar las canaletas recolectoras de lluvia a dispositivos de almacenaje, para poder utilizar el agua después. Hay algunos sencillos para el hogar, como el RainDrops, que consiste en una cañería con agujeros en los que se colocan recipientes, y otros más complejos como el tanque FatBoy, que puede ser ubicado al lado de la casa, y almacena mucha agua; o el CISTA, similar al anterior, pero decorativo, con un sistema de muro vivo.
Si queremos y está en nuestras posibilidades podemos hacerlo en nuestros hogares, sino pidamos a nuestros consorcios de edificios o a nuestros gobiernos que piensen en ciudades más amigables con el medio ambiente.
Fuente: Martin Cagliani, Sustentador.com